LOS TRABAJADORES DOMINICANOS Y EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO ( T.L.C.)
José Gómez Cerda
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Exposición de José Gómez Cerda, en el Seminario sobre el TLC, organizado por la Coalición de Apoyo al TLC, y el Consejo de Unidad Sindical (CNUS), el viernes 11 de febrero 2005, realizado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en Santo Domingo. |
Los trabajadores dominicanos reclamos que sea divulgado públicamente el Tratado
de Libre Comercio (TLC), discutido entre la República Dominicana y los Estados
Unidos, y al mismo tiempo denunciamos que las organizaciones representativas de
los trabajadores no participaron en las negociaciones, ni siquiera fueron
consultadas, ni informadas de este Tratado.
No se puede atacar o defender lo que no se conoce, y esperamos que las
autoridades competentes puedan informar, con lujos de detalles, que es lo que se
pretende establecer en dicho Tratado.
Para nadie es un secreto que uno de los sectores mas ligados a estos tratados
son las Zonas Francas, que al mismo tiempo es uno de los sectores donde menos se
respetan el derecho de asociación, de libertad sindical y a la contratación
colectiva.
Muchos sectores, al referirse a la situación sobre el Tratado hablan de la
cantidad de puestos de trabajo que se ganan o se pierden, pero nunca dan
detalles de los beneficios económicos y financieros que se obtienen por medio de
estos tratados.
En términos generales podemos decir, que en general los Tratados de Libre
Comercio (TLC) traen ventajas para los Estados Unidos, que pueden introducir
todos sus productos sin pagar derechos de aduanas, que aunque establecen que los
países involucrados podrán competir libremente con los productos
norteamericanos, luego se ponen dificultades y trabas, para impedir el libre
acceso al mercado de Estados Unidos, pero mas aún, eliminan muchos renglones que
son tradicionales en las exportaciones de los países pobres, pero que no pueden
competir por los subsidios y subvenciones que el Gobierno Norteamericano otorga
a sus productores agrícolas y por la introducción de los Organismo Genéticamente
Manipulados, o productos transgenicos, que se están convirtiendo en monopolios
de empresas multinacionales norteamericanas, que están sacando del comercio a
los productores de los
países pobres.
Uno de los propósitos del TLC es posibilitar la profundización y ampliación de
la liberalización de los mercados de bienes, bajo el supuesto de que ello
favorecerá a las economías que subscriben el acuerdo.
El TLC no tiene, como fueron otros anteriores, un carácter unidimensional (sólo
comercio de bienes), para adquirir ahora un doble carácter comercial (comprende
a bienes y servicios) y multidimensional (junto a los flujos comerciales, abarca
los de inversión y los financieros, así como otros temas específicos que
promueven y protegen la expansión del capital: protección de la propiedad
intelectual, inversiones, compras de gobierno, etc.). No sólo eso, la propia
naturaleza e institucionalidad del comercio internacional han
cambiado.
En esencia, este acuerdo busca la mercantilización total de la economía y de la
sociedad, profundizando al mismo tiempo la flexibilidad laboral imperante en el
país. Consecuentemente, serán los trabajadores y las personas los que en última
instancia sufrirán sus impactos en la vida cotidiana.
Las rebajas arancelarias, que favorecen más a Estados Unidos, dejan al país
expuesto a recibir una ola de importaciones, la que desplazará a importantes
producciones locales, sobre todo en la agricultura.
Es cierto que el intercambio de comercio entre Estados Unidos y República
Dominicana aumentarán, pero principalmente en las importaciones que nuestro país
hará, y los pequeños productores, especialmente del sector agrícola, van a ir
desapareciendo, que no podrán competir por productos y artículos
norteamericanos, que reciben grandes sumas de dinero tanto para la producción
como para la exportación.
Igual que se impuso el Jarabe de Maíz, elaborado con Organismos Genéticamente
Manipulados ( O.G.M.), que ha sacado del mercado el azúcar de caña, quedando
desamparada la industria azucarera, que fuera la columna vertebral de la
economía nacional, así irán cada año saliendo otros artículos de producción
nacional; pero aquellos industriales dominicanos que hoy defienden el citado
Tratado, verán como serán reemplazados por inversionistas extranjeros, y los
nacionales quedarán relegados a segundo plano, y la mano de obra nacional irá
reduciéndose, para darle paso a las nuevas tecnologías del país mas poderoso del
mundo.
Otra de las grandes barreras al libre comercio con ese país son los gigantescos
apoyos y subsidios que entrega el gobierno de Bush tanto a productores como
exportadores. Nuestra producción local deberá competir con importaciones
norteamericanas altamente subsidiadas, especialmente en la agricultura.
Los Estados Unidos, basados cada vez más en el unilateralismo, se reserva el
derecho a cambiar el Sistema General de Preferencias Arancelarias (SGP), exigir
derechos específicos a algunas exportaciones, aplicar medidas sanitarias a
productos frescos e imponer exigencias de seguridad (normas debio-terrorismo) y
protección del medio ambiente, entre otras.
En adelante, cuando se vaya a aprobar una ley o expedir una norma, más que mirar
la Constitución para saber de su legalidad, habrá que observar si loautoriza el
TLC.
Mickey Cantor, experto en Comercio de Estados Unidos, predijo , el 9 de febrero
2005, que el Congreso Norteamericano no aprobará el TLC con cinco naciones
centroamericanas y República Dominicana, porque no protege lo suficiente los
derechos laborales.
El Gobierno Norteamericano del Presidente Busch, acaba de aprobar la suma de
22.000 millones de dólares para los subsidios a la agricultura norteamericana,
en comparación a los 9.000 millones de dólares del pasado año 2004. Mientras los
países pobres piden a la Unión Europea y a los Estados Unidos que eliminen los
subsidios y subvenciones a la agricultura, porque los pone en ventaja comercial
contra la producción y la competitividad de los países pobres, ello lo que hacen
es que aumentan, tanto las subvenciones para la producción como para la
explotación, y exigen a los gobiernos de países pobres que no intervenga en el
comercio, pero ello
lo hacen.
EL CASO DE CHILE.
De enero a Noviembre 2004, en
Chile las exportaciones generales se incrementaron, con relación a los mismos
meses del año anterior, en 49,4%, las ventas a EE.UU. lo hicieron en un 22%. Por
tanto, la participación porcentual de ese país en el total se redujo en enero -
noviembre a un 14,9%. En los mismos meses del año anterior había sido de 17,9%.
Los productos tradicionales siguen siendo la base de las exportaciones desde
Chile, sólo diez bienes representan 62,2% del total exportado en términos de
valor.
Los incrementos desde EE.UU. se produjeron fundamentalmente en bienes
intermedios (+33,2%) y bienes de capital (+30,8%), creciendo los bienes de
consumo en 15,5%.
Si se compara el movimiento comercial de Chile con EE.UU, en ambas direcciones,
se confirma que su crecimiento, en el primer año de vigencia del TLC, es mayor
desde EE.UU. hacia Chile (+30,9%) que viceversa, confirmando las aseveraciones
en este sentido realizadas antes de ponerse en marcha dicho tratado.
En cuanto a los mercados externos, crecientemente tienden a estar presentes
restricciones no arancelarias, aduciendo preferentemente, los países
industrializados, razones medio ambientales y sanitarias. EE.UU. negoció el
acuerdo de libre comercio con Chile sin eliminar sus mecanismos de protección y
subsidio.
En cuanto a las inversiones hacia Chile -presentado como efecto fundamental a
darse por el TLC- en enero-octubre las de origen en EE.UU. representaron apenas
un 2,1% del total efectuado.
No podemos olvidar que recientemente los gremios del sector de la salud de Chile realizaron huelgas y movilizaciones acusando al Gobierno de haber puesto los servicios de salud en el mercado.
EL CASO DE MEXICO
Para los promotores del TLC con Estados Unidos pareciera importarles sólo las
exportaciones, como si éstas fueran la única actividad del comercio exterior.
Para respaldar el eventual incremento de las exportaciones dominicanas, se
recurre muy a menudo al caso mexicano, cuyas exportaciones habrían aumentado
espectacularmente producto del TLC de América del Norte. Claro que no se dice
que las importaciones crecieron mucho más que ellas, transformando a México de
un exportador neto a un importador neto (con un déficit comercial acumulado
igual a 23.032 millones de dólares entre 1994 y 2000). En suma, en el ámbito
comercial el acuerdo ha favorecido hasta ahora más a Estados Unidos que a
México.
En el sector agrícola encontramos el impacto más dramático. Las importaciones de
maíz y de semillas oleaginosas ha aumentado de 8.8 millones de toneladas
métricas al año en 1993 a 20.3 millones de toneladas métricas en el 2002. Estas
importaciones han aumentando el desempleo rural, se ha perdido la soberanía y la
seguridad alimenticia.
Las supuestas ventajas para los consumidores resultaron ser pura retórica. De
1994 al 2002, los precios de los bienes en la canasta básica aumentaron 257%,
mientras que los precios que se pagan a los agricultores sólo incrementaron
185%.
Consideramos que debemos demandar una demora, mientras tanto potenciar
internamente el país, para que tenga la capacidad de hacer una discusión seria y
responsable para defender la soberanía nacional y los derechos elementales del
pueblo y sus organizaciones, incluyendo a la sociedad civil, y en especial a las
organizaciones sindicales, en las discusiones del citado Tratado.
Como se ha explicado que los Estados Unidos se comprometen a garantizar los
acuerdos laborales internacionales, especialmente los de la OIT, detallamos a
continuación cual es la situación de ese país frente a los Convenios
Internacionales.
No es posible que un país pueda garantizar Acuerdos que ellos mismos se han
negado a ratificar.
ANEXO
De 185 Convenios de la OIT, Estados Unidos ha ratificado 14, de los cuales 12
están en vigencia.
Estados Unidos Miembro de 1934 a 1977 y desde 1980
14 convenios ratificados (12 en vigor).
C. 3 Convenio sobre los certificados de capacidad de los oficiales, 1936 (núm.
53)29.10.1938
C. 54 Convenio sobre las vacaciones pagadas de la gente de mar, 1936 (núm. 54)
El convenio no ha entrado en vigor 29.10.1938
C. 55 Convenio sobre las obligaciones del armador en caso de enfermedad o
accidentes de la gente de mar, 1936 (núm. 55) 29.10.1938
C. 57 Convenio sobre las horas de trabajo a bordo y la dotación, 1936 (núm. 57)
El convenio no ha entrado en vigor 29.10.1938
C. 58 Convenio (revisado) sobre la edad mínima (trabajo marítimo), 1936 (núm.
58) 29.10.1938
C. 74 Convenio sobre el certificado de marinero preferente, 1946 (núm. 74)
9.04.1953.
C. 80 Convenio sobre la revisión de los artículos finales, 1946 (núm. 80)
24.06.1948
C. 105 Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105)
25.09.1991.
C. 144 Convenio sobre la consulta tripartita (normas internacionales del
trabajo), 1976 (núm. 144) 15.06.1988
C. 147 Convenio sobre la marina mercante (normas mínimas), 1976 (núm. 147)
15.06.1988.
C. 150 Convenio sobre la administración del trabajo, 1978 (núm. 150) 3.03.1995.
C. 160 Convenio sobre estadísticas del trabajo, 1985 (núm. 160) 11.06.1990.
C. 17 Convenio sobre seguridad y salud en las minas, 1995 (núm. 176)9.02.2001-
C. 182 Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182)