Los O.G.M y los Medios Económicos

 

Por: José Gómez Cerda

 

 

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Los Organismos Genéticamente Manipulados (O.G.M.) no son solamente un avance de la tecnología moderna, también implican  uno de los  negocios más lucrativos de la actualidad, que pone en juego el porvenir de la agricultura y la alimentación mundial, por el control que tienen las Empresas Multinacionales.

 

Comercios agrícolas fuertes, como el de la Unión Europea, están en cuestionamiento, pero las consecuencias más fuertes caerán sobre los países del tercer mundo (África, América Latina y Asia),  y Europa del Este, en especial contra los pequeños y medianos productores, que no podrán competir con los productores de O.G.M. de Estados Unidos y/o en otras regiones, controlados por empresas multinacionales.

 

En los últimos años se ha producido una aceleración gradual de la actividad económica mundial, siendo cada vez mayor el número de países que han mejorado su crecimiento económico, sin embargo, en el sector agrícola la situación tiene  diferentes variaciones, y la tendencia es que los países del Sur deben producir más, a precios baratos, y continuar comprando más caros los artículos y productos del Norte.

 

El sector agroalimentario recibe los impactos de los grandes grupos económicos, que cada vez más perfeccionan la tecnología de las telecomunicaciones y la información, tanto las empresas multinacionales como las actuales « globales ». Las consecuencias perjudican especialmente a los pequeños  productores y a los trabajadores en general. El sector agroalimentario tiene relación directa con algo vital para la humanidad de hoy, que es la  SEGURIDAD ALIMENTARIA.

 

En el COMERCIO INTERNACIONAL  son los países industrializados  del Norte quienes fijan los precios para la venta de sus productos y artículos; pero también son esos mismos países quienes establecen los precios de la producción de los países pobres del Sur. 

 

El comercio internacional, de acuerdo a las actuales reglas económicas y a los fenómenos derivados del proteccionismo,  del deterioro de los términos de intercambio y de la dominación de los mercados por el poder tecnológico  y financiero de un círculo económico muy reducido y  poderoso,  se ha convertido en un  instrumento de  absorción de materias primas baratas, de captación de capitales,  que aumenta las  desigualdades de  las relaciones entre el  Norte y el Sur,  acentúa la injusticia social  y económica a nivel internacional,  causa principal del deterioro económico y  político en muchos países del Sur. 

 

En la mayoría de los casos, en los países industrializados del Norte, la agricultura es subvencionada o subsidiada,  lo cual es una ventaja y un privilegio, pero la política económica que imponen a los países pobres son los Programas de Reajustes Estructurales, donde exigen que los  gobiernos no intervengan en los asuntos de comercio internacional y la liberalización de las aduanas.

 

Esta situación crea condiciones desfavorables para los países pobres agrícolas del Sur,  que tienen que producir cada vez más,  vender barato, comprar caro, lo que crea una balanza comercial  desfavorable por factores de imposición externa.

 

Hace algunos meses el gobierno de los Estados Unidos (USA) aprobó la ley « ACTA DE LA LIBERTAD AGRARIA (Freedom to Farm Act),  para proteger el mercado norteamericano.  Esta ley cambió el sistema de subvención agrícola, con total libertad de siembra y producción, pagos globales fijos, sin compromisos. El gobierno norteamericano aporta US$48.500.millones de dólares, subvención  que permite a los productores agrícolas aumentar su  producción y  exportación.

 

Esta nueva política agrícola norteamericana para conquistar los mercados mundiales de alimentación,  prevé que para el presente año  las exportaciones de ese país alcanzarán más de cien mil millones de  dólares. El objetivo de la  nueva política agrícola norteamericana es aumentar sus exportaciones en un 50% anual.

 

Esa política agrícola  que otorga subvenciones a los productores agrícolas sacará del mercado mundial  a varios productos  agrícolas europeos y a la mayoría de los países  del Sur, que no podrán competir con precios con subvenciones tan  favorables.  Pero es precisamente el sistema capitalista norteamericano, el abanderado en la política económica neoliberal,   quién exige la liberalización del mercado agrícola de los países del Sur. 

 

A esta situación hay que agregar el proteccionismo  de los países poderosos,  que perjudica a muchos productos que  pueden ser  competitivos,  pero chocan con las BARRERAS ARANCELARIAS;  y la DEVALUACION de las monedas en los países del tercer mundo, muchas veces provocadas por la política económica impuesta por los organismos comerciales internacionales  como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

 

La agroindustria es hoy una arma política, estratégica y económica que se utiliza con argumentos comerciales, evocando la eficacia y la competitividad.