
Las
mujeres y la agricultura
José Gómez Cerda
Coordinador de ACCION DEL MOVIMIENTO DE TRABAJADORES EN INTERNET (ACMOTI)
El
papel de las mujeres trabajadoras rurales es decisivo en el mundo rural.
Las
mujeres trabajadoras rurales , son responsables de la mitad de la producción
mundial de alimentos , producen
entre el 60% y el 80% de los alimentos en la mayoría de los países del tercer
mundo.
Según
la FAO, las campesinas son los productores principales de los cultivos básicos
de todo el mundo - el arroz, el trigo y el maíz -, que proporcionan hasta el
90% de los alimentos que consumen los pobres de las zonas rurales.
El
salario de las mujeres trabajadoras agrícolas es casi siempre inferior al
salario de los hombres, aunque existe el Convenio
de la OIT, número 100, que establece
la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres. En la mayoría de
los países esa Convención es violada. Las tasas
de salarios básicos en el sector agrícola son diferentes entre hombres
y mujeres que hacen el mismo trabajo, los salarios de las mujeres son mas bajos
.
Las
mujeres trabajadoras agrícolas
siembran, aplican fertilizantes y plaguicidas, recolectan y trillan las cosechas.
Ellas también trabajan en los cultivos secundarios, las legumbres y
hortalizas,
Los
conocimientos especializados de las mujeres en relación con los recursos genéticos
aplicados a la agricultura y la alimentación hacen de ellas custodios
esenciales de la diversidad biológica.
En
el sector pecuario, las mujeres dan de comer y ordeñan a los animales de mayor
tamaño, además de criar aves de corral y animales pequeños como ovejas,
cabras, conejos y conejillos de indias.
Una
vez que se ha recogido la cosecha, las mujeres aportan la mayor parte de la mano
de obra necesaria para las actividades post-cosecha, responsabilizándose del
almacenamiento, la manipulación, la constitución de reservas, la elaboración
y la comercialización.
Aunque
las campesinas están asumiendo un papel crecientemente importante en la
agricultura, siguen contándose entre los grupos de población más
desfavorecidos. La guerra, la migración de los varones a las ciudades en busca
de trabajo remunerado y la creciente mortalidad causada por el VIH/SIDA han
producido un aumento del número de familias encabezadas por mujeres en los países
en desarrollo.
Pese
a que las mujeres son los principales productores y proveedores de alimentos,
continúan siendo asociados "invisibles" en el desarrollo. Las mujeres
tienen conocimientos únicos sobre el valor de los recursos genéticos y su
utilización para la agricultura y la alimentación.
En
el África subsahariana, las mujeres cultivan hasta 120 especies vegetales
diferentes en los espacios libres junto a los cultivos comerciales de los
hombres.
En
las regiones andinas de Bolivia, Colombia y el Perú, las mujeres establecen y
mantienen los bancos de semillas de los que depende la producción de alimentos.
En
Rwanda, las mujeres son los productores tradicionales de judías, conocidas como
la "carne" del campo, que aportan una cuarta parte de las calorías y
casi la mitad de las proteínas que ingiere la población.
En
muchas zonas del mundo existe una creciente tendencia en la actualidad a lo que
se ha dado en llamar la "feminización de la agricultura". A medida
que disminuye la participación de los hombres en la agricultura, el papel de la
mujer en la producción agrícola se hace cada vez más dominante.
En
África, por ejemplo, la población masculina de las zonas rurales esta
descendiendo rápidamente, mientras que la población femenina se mantiene
relativamente estable. En Malawi, la población rural masculina sufrió una
disminución del 21,8% entre 1970 y 1990. Durante el mismo período, la población
rural femenina disminuyó tan sólo un 5,4%.
Varios
estudios han mostrado que las mujeres que son cabeza de familia suelen ser más
jóvenes y tener un nivel de educación más bajo que los cabeza de familia
varones. Por lo general, tienen también menos tierra para trabajar e incluso
menos capital y mano de obra agrícola adicional con que trabajarla.
A
causa de la escasez de mano de obra y capital, las mujeres que son cabeza de
familia se ven obligadas con frecuencia a hacer ajustes en los sistemas de
cultivo y los sistemas agrícolas. Esos ajustes han tenido como consecuencia
reducciones de la producción y, en algunos casos, la adopción de cultivos de
menor valor nutricional. Por ello, no es sorprendente que esas familias padezcan
a menudo la malnutrición e inseguridad alimentaria en mayor medida que otras.
En
la mayoría de los países en desarrollo, los campesinos, ya sean hombres o
mujeres, no tienen acceso a recursos adecuados, pero en el caso de las mujeres
ese acceso está sujeto a limitaciones adicionales como resultado de las
tradiciones y de factores culturales y sociológicos.
Muchas
mujeres sindicalistas han dado su vida por la lucha sindical.
Lidia
Madariaga, del Movimiento Sindical Autónomo de Nicaragua ( MOSAN), del
Departamento de León, de Nicaragua,
fue asesinada el 22 de abril de 1966.
Florinda Soriano Muñoz( Mamá Tingó), líder sindical, fue asesinada el 1ro. De noviembre de 1974, en Gualey, Yamasá, en República Dominicana, por defender el derecho de sindicalización.
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José Gómez Cerda